La Gráfica Artística

El advenimiento de las nuevas tecnologías y la aparición de avanzados soportes, sin duda, revolucionan día a día los potenciales de las manifestaciones artísticas como la fotografía, el arte por computador, las impresiones digitales –Giclee, Offset y un sinnúmero de avanzados sistemas de aplicación en acrílicos, acetatos y plásticos– en una amplia gama de formatos. También el cine y el video, con toda su potencia comunicacional.
Por todos estos avances hoy es inminente la revalorización de los métodos antiguos de reproducción que, involucrando recursos digitales y otros mecanismos propios de la cultura de masas, permiten a los artistas producir estampas de originales múltiples, realizadas una a una y en muy pequeña escala, en una relación directa del creador con sus materiales de características únicas, que siempre le han otorgado esa pátina esotérica de misteriosa alquimia. La gráfica artística está presente, demostrando que es una expresión visual que adopta tecnologías.
Es común escuchar a los aficionados a coleccionar o adquirir arte expresarse en el sentido de que el grabado o la litografía no son obras únicas, y tienden a valorar más a la pintura por su condición de exclusividad, sin tomar en cuenta que una pequeña edición de grabados, en muchos casos, no llega a 50 o 100 estampas. Es una suma irrisoria ante el universo de la producción industrial, que fácilmente asciende a cientos de miles o millones de ejemplares. En cualquier caso, la preferencia por una u otra técnica artística debe pasar por otras apreciaciones y valoraciones de sus cualidades intrínsecas, que las hacen muy diferentes.
Ante estos argumentos, es oportuno reflexionar sobre algunos aspectos de la gráfica artística.
En primer lugar hay que pensar la gráfica artística como una de las ramificaciones de la plástica, como la pintura o la escultura, tomando en cuenta las posibilidades expresivas que caracterizan a cada una de sus técnicas: el efecto plano de las serigrafías, tan útil al arte pop, con sus imágenes de pocos colores y gran impacto visual; las huellas de la incisión en el aguafuerte,  la punta seca o el buril, grabados de gran expresividad y fuerza comunicativa de la línea; el enorme parecido de una litografía (dibujo sobre piedra con lápiz graso), con un dibujo al carbón; y otras técnicas como la mezzotinta o el dramatismo de la manera negra sobre la piedra, que son tan peculiares por sus texturas, por la impregnación en sus soportes de papeles de algodón o de otras fibras vegetales, elaborados para este menester; que no se podrían comparar con los productos de la industria gráfica contemporánea. Lo máximo que esta podría hacer sería imitarlas, tratar de parecerse a los resultados originales de esos antiguos métodos.
Los medios para la gráfica son siempre muy limitados: piedras, sedas o planchas de metal y madera imprimen colores que se pueden sobreponer unos a otros. La pintura cuenta con millones de colores en sus gamas cromáticas. Una imagen en grabado debe a la economía de recursos su eficacia. En pocas impresiones se puede lograr un alto nivel expresivo.

Un segundo aspecto que se debe tomar en cuenta es la función al reproducir varias estampas de una misma obra, que caracteriza el espíritu “democrático” del oficio, permitiendo llegar a un grupo más amplio de personas;con un trabajo hecho directamente por el artista, en todos sus procesos, y firmado por él; haciendo poseedor a quien lo adquiere de un original a un costo más bajo, con toda la legitimidad de una obra artística, para todos los efectos que esto implica. Es así como podemos encontrar en todas las galerías y museos del mundo, como también en las convocatorias a eventos de arte internacionales, trabajos en estos medios, realizados por importantes creadores. Valdría anotar que cada ejemplar es numerado después de sacar las pruebas que el grabador requiere para revisar el estado del trabajo. Una vez satisfecho, se procede a realizar el tiraje deseado. Esta es una convención del mercado para la comercialización y compromete la ética y la seriedad de los talleres, al producir una edición en cualquiera de las técnicas. Otra característica de las estampas múltiples en el trabajo gráfico, es que aunque se espera de la edición un resultado muy uniforme, cada ejemplar se diferencia del otro al ser realizados a mano por el maestro impresor,  pues siempre habrá algunas pequeñas variaciones en el tono, el color, la intensidad de la tinta. En cambio, las impresiones de las tecnologías actuales clonan las imágenes con total exactitud.

El rastro histórico de tal recurso humano es muy antiguo. En las milenarias culturas precolombinas es común encontrar la presencia de sellos o rodillos para la estampación textil hechos en cerámica, así como el testimonio de magnificos petroglifos en enormes rocas. La evolución de las técnicas se dio en distintos momentos, como solución a requerimientos de la época. La xilografía o grabado en madera tiene antecedentes remotos en el Lejano Oriente, como también la serigrafía, que sirvió para la difusión del budismo en el siglo V d. C. En Europa se desarrolló el grabado hacia el siglo XV con la aparición de nuevos papeles de fibras para la estampación. Con la imprenta de tipo móvil Gutenberg dio un gran salto, en 1541, revolucionando la estampación de textos y la elaboracion de libros con imágenes.
En Tokio, antigua ciudad de Edo, surgieron los Ukiyo-e, “estampas del mundo que fluye”; que son xilografías de temas sobre la vida flotante y sus placeres (vida urbana hedonista), muy comunes en el siglo XVII y de gran influencia en la Europa del siglo XIX.
El grabado en metal aparece a mediados del siglo xv y es atribuido al orfebre Tomasso Finiguerra, de Florencia, según la versión de los italianos. Los alemanes le otorgan la invencion a Isrrael Mechlen de Westfalia y a Martín Schoen de Baviera.
Los grabados al buril y al aguafuerte fueron todo un medio de comunicación del siglo XV al  XIX para transmitir batallas, mensajes religiosos y políticos, exportando su cultura a otras latitudes; como también para llevar reproducciones de cuadros por todo el mundo, antes de la aparición de la fotografía y el cine. Grandes artistas como Durero, Rembrandt y Goya fueron cultores del grabado. Este último fue pionero del arte litográfico, en el que incursionó al final de su vida con estampas como La vieja hilandera, Duelo a la antigua española, etc.; trabajos realizados de 1819 en adelante, hasta 1828, año en que Goya falleció. La litografía era toda una novedad que al comenzar el siglo XIX, irrumpió para transformar el desarrollo de la gráfica e incorporarla a la vida cotidiana.

Por último, debo reconocer que la más poderosa seducción de la gráfica la ejerce para mí el magnetismo de sus talleres, la atmósfera que se percibe en sus numinosos espacios cargados de aromas penetrantes: la trementina y el barniz que embriagan los sentidos; prensas, tórculos, punzones y rodillos. Los elementos naturales son la materia prima en este arte: fuego, metal, agua, piedra, aire, madera; convocan a su transmutación, a la búsqueda de esa verdadera piedra filosofal que es la interiorización, la creación y el oficio de esta maravillosa e increíble labor.
Ante semejante presencia en el devenir de los tiempos, no es extraño que muchos artistas plásticos, en diferentes latitudes, rindan culto a tan atávica actividad.

Las posibilidades expresivas, la multiplicidad de originales, su bagaje histórico y su maleable sustancia mágica; hacen de la gráfica un gran medio artístico, al que confluyen los más vanguardistas e iconoclastas creadores, como también los profundos investigadores de los orígenes, que se sumergen en ellas como cultores de antiguos oficios.



Se distinguen tres tipos de impresión:
relieve, hueco y plano.

Xilografía

Relieve
El elemento Madera sirve de medio a esta técnica, considerada por muchos como el grabado por excelencia. Se extraen con gubias y formones las áreas que no serán impresas, dejando en relieve las líneas y dibujos a ser entintados para estampar el papel. La xilografía y la linografía pertenecen a esta categoría.
Sus orígenes son muy remotos. El más antiguo que se conoce es la representación de un Buda sentado, en xilografía (grabado en madera), encontrado en una cueva del Turquestán chino cuya ejecución se data aproximadamente en el año 800 de nuestra era. La pieza se encuentra en el Museo del Louvre. En Europa, la aparición de esta técnica es posterior: en una representación de la pasión de la cruz, con soldados y centurión, y con el ángel de la Anunciación presente. Está grabado en un trozo de madera, destinado a ser impreso sobre una pared o tela –no en papel– y data del año 1360.
Desde el siglo XIX ha sido rescatada por los artistas del olvido, al que fue confinada por las otras técnicas en metal y piedra. Su presencia fue vigorosa en el siglo XX, y el método del relieve ha sido heredado por soportes como el linóleo, material sintético muy dócil y de similar resultado que su antecesor la madera.

Entre sus grandes exponentes están: Utagawa Kuniyoshi (1797-1861), José Guadalupe Posada (1852-1913), William Blake (1757-1827), Durero (1471-1528); profundos estudiosos de la técnica.

Aguafuerte

Hueco
Alquimia del grabado, el aguafuerte pertenece a las técnicas de impresión en hueco o calcografía, así como la mediatinta, la mezzotinta, la puntaseca y el buril. Consiste en hacer incisiones, surcos, en una superficie pulida de metal. En estos canales dejados por la línea, se deposita la tinta para ser impresa en papel y así obtener una estampa.
Se trabaja en lámina de cobre o zinc recubierta con un barniz de grabar, y ahumada con fuego –su elemento– sobre la que se dibuja con un punzón, dejando expuesto el metal que será corroído por el ácido. En esa huella se introduce la tinta para la impresión en el tórculo. También la colofonia permite trabajar los medios tonos, dejando una textura graneada. De esta técnica se desprende el fotograbado y otros mecanismos que contribuyen al desarrollo de la industria gráfica contemporánea.
La técnica del aguafuerte tiene origen árabe y se utilizaba para grabar decorados en las armas. Es trabajada y perfeccionada por Francesco Mazzuoli, el Parmesano (1503-1540), grabador y gran pintor.

Sus antecedentes datan del siglo XV y ha sido muy apreciada por artistas de la talla de Mantenga (1431-1506), Durero (1471-1528), Rembrandt (1606-1669), Goya (1746-1828), Chagall (1887-1985), Dalí (1904-1989), Picasso (1881-1973). La lista es extensa gracias al gran potencial expresivo del medio.

Litografía

Plano
Nace de la vieja riña entre el agua y el aceite. Es una técnica planográfica inventada en 1796 por el checo Alois Senefelder (Praga 1771- Munich 1834) para la reproducción de partituras musicales y escritos teatrales, de forma económica. Al descubrir las propiedades de las piedras calizas de Baviera, por su textura y uniformidad, así como la reacción de rechazo entre el elemento agua y las grasas; se lanzó a desarrollar la técnica en profundidad.
Los principales materiales que se utilizan son piedras, goma arábiga, betún de Judea o asfalto Senefelder, ácido nítrico, colofonia, talco y agua. Utilizada por los pintores desde sus comienzos, la litografía se ha desarrollado de tal forma que hoy es una de las industrias más importantes del quehacer humano.
Pero la antigua técnica, ya casi en desuso, ha sido rescatada del olvido por los artistas, dada su gran capacidad expresiva.
La trabajaron maestros como Goya (1746-1828), Géricault (1791-1824), Daumier (1808-1879), Toulouse-Lautrec (1864-1901), Escher (1898-1972); además de muchísimos otros artistas que fueron cultores de esta técnica, llevándola al rango de arte creador.

Serigrafía

Plano
La impresión en serigrafía es de las más antiguas, y convivió con la xilografía (grabado en madera) entre los años 500 y 1000 de nuestra era, durante la expansión del budismo en el Extremo Oriente.
Al utilizar una seda que permite el paso del color, produce una imagen como una silueta. Me recuerda al stencil, tan utilizado por el street art, y tan antiguo como las improntas encontradas en las cavernas de los Pirineos, que fueron plasmadas soplando el color con finas cañas, usando la mano como mascarilla, de manera que los pigmentos se introducían entre los dedos, dejando la huella de forma invertida. Por todo esto se asocia con el elemento aire.
El silkscreen, como se le conoce en el ámbito comercial, es de gran utilidad para la impresión de panfletos, afiches e imágenes de pocos colores.
Los artista se han apropiado de ella por su eficacia. Matisse (1869-1954), Hockney (1937), Warhol (1928-1987), Lichtenstein (1923-1997), Erté (1892-1990), entre tantos otros; han creado en esta técnica su obra, de gran impacto visual.



La gráfica artística, un arte que adopta tecnologías
Las tecnologías digitales se integran al vasto taller gráfico contemporáneo, en una fusión que nos evoca la nostalgia de las técnicas análogas, que conviven en armonía creativa con equipos y materiales muy avanzados, recordándonos que la gráfica es un mismo universo, desde sus orígenes más remotos, hasta nuestros días.
Por eso, a través del tiempo, la gráfica es un arte que deja huella.

Carlos Monsalve



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